Un paseo por Santoña de la mano de Martín Solana

Aprovechando que estuve por Santander durante una semana, asistiendo a un curso de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, me llevé a Bravía al norte para darle una vuelta por tierras cántabras. Gracias a la página de Facebook de MOTEANDO me puse en contacto con Martín Solana, que se comprometió a darme un paseo por su querida Santoña.

He de admitir que este mapa representa la ruta parcialmente, es más una orientación que un fiel reflejo de por dónde rodamos: algunos sitios como el Faro del Pescador o las pistas por las que me llevó Martín (algunas ni aparecían en su GPS) quedarán en mi memoria, pero no en el mapa. El que quiera más, que acuda a la fuente. Como yo hice…

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Monumento a Juan de la Cosa, célebre navegante oriundo de Santoña que participó en los primeros siete viajes al Nuevo Mundo, recogiendo en un mapa la cartografía más antigua en la que se incluye el continente americano. Eso es un explorador, y no lo que muchos se hacen llamar en la actualidad…

Cuando llegué a Santoña, Martín se retrasó un poco. Pero no fue descortesía, tenía una explicación: acababa de llegar su libro de la imprenta, ese libro que narra su viaje por Iberoamérica a lomos de “La Capitana”. Además de darle la enhorabuena le compré uno, y os recomiendo que hagáis lo mismo si estáis interesados. Estas aventuras hay que apoyarlas y hacerlo leyendo un libro así es un disfrute.

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Martín posa orgulloso junto a “La Capitana” y su libro. Y no es para menos: si la primera le llevó a un viaje duro e intenso, el segundo no hizo algo muy diferente

Desde el centro de Santoña, a la que se accede por un puente (es una península pero parece una isla, como ocurre en el caso de Cádiz), Martín me llevó por una empinada y estrecha carretera de montaña hasta el Faro del Pescador, pasando por el centro penitenciario El Dueso y las espectaculares vistas de la bahía de la playa de Berria.

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La carretera que llega hasta el faro sorprende a cada curva

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Bravía y Capitana disfrutan de las vistas y la brisa marina

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Cuando los árboles tapan el cielo, el paisaje se vuelve demasiado sugerente como para no aprovecharlo…

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Soy tan pesado con las fotografías que tuve que sacarle algunas a Martín para paliar las molestias de mis constantes retrasos… ¡aunque no se quejó ni una vez!

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La bahía de la playa de Berria al fondo

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Tomando el sol

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Ruinas de una pequeña batería que protegía la bahía

Después de la maratón improvisada de fotografía, y siguiendo los consejos de Martín, salimos disparados hacia los montes cercanos a Santoña. “Echa las fotos que quieras”, me dijo, “pero lo bueno está por llegar”. Y tanto que fue así.

Pusimos rumbo a Arredondo y desde allí a San Roque de Riomiera. Por el camino tomamos algunos atajos por carreteras de montaña, de un verdor tan intenso que abrumaba para estar en julio. Los excrementos en la carretera eran señales de que podía salir una vaca a la vuelta de la siguiente curva, así que aminoramos el ritmo y ello nos permitió disfrutar mucho más del entorno.

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Nada más empezar a subir, las vistas ya se intuyen espectaculares…

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¡Y tanto que lo son!

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Cuando te alejas de las carreteras que aparecen en los GPS, puedes encontrar parajes como este bosque, cuya senda es casi una pista forestal asfaltada: todo una delicia para los moteros, sea cual sea su montura

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Una cosa buena de estos parajes tan recónditos, es que pasa por ellos muy poca gente, lo que te permite fotografiar sin prisas

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Martín tenía razón: lo mejor estaba por llegar

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Miradores impresionantes para ver el mar

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La Capitana en su entorno natural

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Momentos antes de que la pata de cabra se hundiera entre la hierba y la moto se aparcara sola en el suelo…

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Esta foto… ¡un regalo para Martín!

Acabada la ruta nos despedimos cerca de Solares, pues yo marchaba a Santander y él volvía a Santoña, imagino que con ganas de ver sus libros recién sacados del horno…

Me bastaron unas horas de ruta y una agradable conversación mientras tomamos un refresco a mitad de camino, para darme cuenta de tres cosas: que Martín Solana es un tío cojonudo, que la humildad y sencillez valen más que la pedantería vestida de experiencia y que Cantabria tiene unos rincones para perderse y no salir de ellos.

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“¿Cuál será mi próxima aventura?”

Me ha resultado curioso enterarme que Martín, como él mismo asegura en su página www.martinsolana.com, empezó tarde en el mundo de las motos, con una BMW 650GS, y gracias a una ruptura sentimental. Mi biografía motera es idéntica en esos extremos, así que ya sólo me falta terminar mi primer libro…

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2 Comments

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  2. Pingback: Verano de locos. | Martín Solana

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