Trayectos con encanto IV: De Granada a Almuñecar por La Carretera de La Cabra

En el término municipal de Otívar, en pleno Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama, existe una carretera de montaña tan escarpada que recibe el sugerente nombre de “Carretera de la Cabra”, no se sabe muy bien si por que parece construida pensando más en cabras montesas que en conductores o por el hecho de que había que estar como una cabra para construirla o conducir por ella.

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Aunque cuesta apreciarla, de la pared rocosa del fondo cuelga la Carretera de la Cabra como si hubiera sido tallada directamente en la piedra

Salimos de Granada por la A-44 en dirección a Motril, siguiendo la autovía de Sierra Nevada-Costa Tropical. En la salida 144 tomamos el desvío a la derecha y en la rotonda deberemos coger la primera salida, también a la derecha, que indica que Almuñecar está a 59 kilómetros por la A-4050: 59 kilómetros de los que disfrutaremos del primero al último.

Esta carretera, que en Googlemaps se reseña como SO-2, comienza a ganar interés a medida que nos acercamos a las estribaciones del parque natural. Al principio será fácil advertir los cultivos de olivos y almendros que pueblan la zona, y poco a poco iremos dejando atrás el rugido y ajetreo de la autovía, para enfrentarnos a una serie de tramos solitarios, llenos de curvas abiertas desde las que en ocasiones resulta posible contemplar las cumbres nevadas de Sierra Nevada. Alguna venta todavía abierta (Venta El Fraile o el Mesón Los Prados) nos recuerda que no hace mucho tiempo atrás esta carretera tan peculiar era más transitada que en la actualidad, donde difícilmente veremos algo más que un coche, varias motos y unos pocos ciclistas.

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La poca densidad de tráfico es uno de los mejores alicientes para embarcarnos en esta corta pero interesante ruta

En pocos minutos notamos que el paisaje cambia: de una carretera de puerto de montaña sin apenas árboles pasamos a un denso pinar desde el que se divisan a lo lejos las cumbres de las Sierras de Tejeda y la Almijara. Y es precisamente al poco de rodar por estas curvas cerradas rodeadas de pinos cuando encontramos la señal que indica que estamos en el término municipal de Otívar y, por lo tanto, comienza propiamente dicha la “Carretera de la Cabra”…

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Aunque ahora el firme no está mal, recuerdo cuando de pequeño, hará ya unos cuantos años, meterse con el coche por esta carretera era poco menos que una locura no apta para quienes sufrían vértigo…

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De manera precipitada surgen a partir de una curva cientos de picos escarpados que nos transportarán a otras zonas de la península, pero que parecen no pertenecer a este paraje

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En 360º sólo verás montañas y picos despoblados, aunque intuimos que el mar está cerca

Iniciamos nuestro descenso hasta Otívar concentrados en cada curva, evitando que el impresionante paraje que se nos presenta de golpe, como a borbotones, desvíe nuestra atención de una carretera traicionera que puede llevarnos al fondo del valle al menor descuido.

Aunque es un tramo corto, la Carretera de la Cabra da para rato, pues deberemos circular a una velocidad relativamente lenta, y lo más seguro es que paremos varias veces a echar fotos o simplemente contemplar en silencio la sierra que rodea la carretera hasta casi tapar el cielo.

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Aprovechando la ocasión para fotografiar la carretera desde otro ángulo

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Al fondo puede verse el mar: una visión que aumenta aún más si cabe la belleza del conjunto

Cientos de curvas después llegaremos a Otívar, dejando atrás un trazado aéreo excepcional, que nos hará creer que en lugar de pilotar una moto estamos planeando en uno de los parapentes que frecuentemente pueblan aquella zona. En Otívar podemos parar a tomar algo en el Restaurante El Capricho, que parece construido al borde de un precipicio (como todo el pueblo), y cuyas carnes a la brasa y patatas a lo pobre no os dejarán insatisfechos.

Pero la carretera continúa, ahora menos escarpada y montañosa pero igualmente atractiva, hasta llegar a Jete. En esta población podemos aprovechar y visitar la minúscula bodega Calvente, y comprar alguna botella de vino blanco Calvente Guindalera, Denominación de Origen Protegida Vino de Calidad de Granada y uva 100% Moscatel de Alejandría, un vino que aunque ha subido de precio en poco tiempo, sigue estando riquísimo y muy afrutado. No todo es Rueda…

Las últimas curvas nos mecen suavemente entre un mar tropical de chirimoyas y aguacates hasta el acueducto romano de Almuñecar, poniendo fin a nuestra aventura.

¡Si os quedáis con ganas de más siempre podéis dar la vuelta y hacerla de nuevo!

 

 

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