Consejos para crear tus rutas

Las rutas del proyecto MOTEANDO son una mezcla de varios factores, entre los que destacan mi peculiar forma de organizar los viajes, de documentarme, sacar fotografías, disfrutar de la comida y, más recientemente, mi afición por las motos. Todo ello me ha llevado a desarrollar de manera natural una forma de diseñar rutas en moto (o en coche, a pie, es igual) con la que me siento cómodo y que me da buenos resultados.

Existen muchos apasionados de las motos que no encuentran el momento de hacer ese viaje tantas veces soñado, ya sea un mes recorriendo Europa o un fin de semana en Galicia. A veces falta tiempo, otras gente con la que viajar. Pero lo que me parece más triste es que habiendo tiempo y gente “no sepamos a dónde ir”. Evitar esta desagradable situación constituye uno de los principales objetivos de MOTEANDO, por ello las rutas que aquí se proponen están a vuestra disposición para usarlas, copiarlas, modificarlas o adaptarlas del modo que mejor convenga.

Pero para los que quieran organizar sus propias rutas, aquí van diez consejos que espero que sean de utilidad:

 1. No seas ambicioso. Adapta la ruta a tus posibilidades económicas, temporales y personales. Sobre todo a estas últimas. Muchas veces tendemos a idear rutas extraordinariamente largas, complejas, recargadas, en fin, muy exigentes. Lo que debería plantearse como puro ocio acaba entonces en tedio. Si no te sientes seguro saliendo por el campo, evítalo. Si te cansas en los viajes largos, plantea varias etapas cortas en lugar de unas pocas y largas. Salvo que tu trabajo dependa de viajar en moto (reporteros o aventureros profesionales) no consientas que una mala planificación te obligue a acumular horas y horas de viaje sin sentido alguno. Y lo más importante: si estás empezando, no seas ambicioso y procura comenzar con pequeñas escapadas. Tendrás que leer muchas revistas de motos antes de emular los viajes que en ellas se muestran.

2. Ten una idea. Cuando planteas una ruta por primera vez deberías poder responderte más o menos correctamente a alguna de las siguientes preguntas: “¿Qué me apetece conocer?”, “¿Qué es lo esencial de la ruta?” o “¿Qué justifica mi salida?”. La ruta más compleja surge con frecuencia de la respuesta de alguna de estas preguntas. El germen, la idea, ayuda a dar cohesión al viaje. Teniendo una idea clara (y previa) de lo que se quiere ver, podremos transformar un simple paseo en moto en una experiencia inolvidable. Puede ser un paraje en concreto, seguir el cauce de un río, un bosque, un alimento, una festividad, un pueblo. Las posibilidades son tan numerosas como tu curiosidad, pero hay que buscarlas. No salgas de ruta sin tener una idea.

3. Usa internet. En la actualidad no existe forma más fácil, rápida y económica de documentarte para organizar una ruta con todas las garantías. Hoteles, restaurantes, mapas, consejos, horarios, guías… todo está en internet.

4. Aprovecha la informática. Por supuesto que pueden prepararse rutas maravillosas con un papel y un lápiz, y así se ha hecho durante mucho tiempo. Pero en pleno siglo XXI resulta estúpido ignorar los avances tecnológicos y las facilidades que tenemos a nuestro alcance. Desde usar un programa genérico como Googlemaps hasta algunos más específicos como Tyre o Basecamp, el control que obtendrás sobre tu ruta será casi absoluto: punto inicial, final e intermedios, distancia, duración aproximada, lugares de interés, gasolineras. Esta es la mejor forma de saber a dónde quieres ir y, lo más importante, “por dónde”. Pasar horas escudriñando una parte de la geografía española con Googlemaps puede convertirse en un verdadero pasatiempo, muy útil para buscar esa “idea” inicial que mencionaba antes. Y si utilizamos Streetview podremos hacernos una idea muy acertada de cómo será la carretera o el paraje por donde nos desplazaremos. Hace años era magia, pero hoy es real.

5. Usa un GPS. Lógica consecuencia del consejo anterior. Una vez que tenemos la ruta con toda la información, la mejor manera de sacarle rendimiento es guardarla en un archivo compatible con tu GPS. Con independencia de que tengas una copia en papel, el GPS te permitirá seguir la ruta con mucha precisión y sobre la marcha, lo que te ahorrará mucho tiempo y, llegado el caso, malos ratos. Y como las cosas no siempre salen como se planean, contingencias como una carretera cortada por obras o un cambio inesperado en la ruta pueden solventarse sin problemas gracias al GPS.

6. Lleva cargadores. Es bastante probable que duermas en hoteles y que estos cuenten con uno o más enchufes: aprovéchalos. En la actualidad solemos viajar con teléfonos móviles, GPS, cámara de fotos y/o de video, e incluso portátiles o PDAs. Todos estos dispositivos consumen electricidad, y la única manera de que llegado el momento no nos dejen tirados es cargarlos en cuanto tengamos ocasión. Incorpora a tu rutina la organización de los tiempos de carga de tus aparatos eléctricos.

7. Ten en cuenta los horarios. Si la ruta es 100% natural no suele ser necesario, pero si pretendes pasar por alguna ciudad para ver un museo, castillo, iglesia o restaurante, recuerda que cada uno tiene su horario. Parece una tontería, pero en muchas ocasiones no planificamos correctamente y acabamos visitando restaurantes cerrados, iglesias con ceremonias que impiden las visitas o museos que cobran entrada cuando unas horas antes eran gratuitos. Presta atención a los horarios en fin de semana (en concreto los sábados por la tarde y los domingos) pues la mayoría de las veces será cuando viajemos así como los festivos de las localidades que visitaremos.

8. Ni solo ni muy acompañado. Ya comenté en los consejos para viajar en moto que prefiero y recomiendo no hacer viajes largos en solitario. Pero el extremo opuesto tampoco es recomendable. A partir de un número de moteros la ruta se vuelve lenta, pesada, poco práctica. Cuando se viaja en grupos de entre 3 y 6 motos se cuenta con agilidad suficiente para detenerse a echar fotos (sin provocar un atasco), circular por pueblos sin perderse y, lo más importante, pillar una mesa en un restaurante para todos. Si lo que te gusta es marcar un destino y hacer 700 kilómetros del tirón sin paradas, entonces puedes viajar con 40 moteros. Pero si te gusta perderte por pueblos solitarios, contemplar la naturaleza, pararte para echar una foto cada dos por tres y tomar algo en el bar del pueblo, opta por grupos más reducidos. Dentro de mis preguntas iniciales para diseñar la ruta también está el “¿Con quién voy a viajar?”. Aunque no lo parezca, cada cual tiene sus gustos y aficiones, y yo no organizo la misma ruta para según que personas.

9. Deja espacio para la improvisación. Por muy bien que planees una ruta siempre existe la posibilidad de que algo no salga como es debido. Y esto no es malo del todo. Los inconvenientes que obligan a modificar parcialmente los viajes son ocasiones propicias para la improvisación, la aventura, lo desconocido. Muchos de los mejores recuerdos de mis viajes provienen de sitios no previstos inicialmente, desde un bar en el que acabamos aleatoriamente en Milán hasta un tradicional restaurante de slow food en un pueblo de Istria cuyo nombre me sería imposible recordar. No programes todo al 100%: deja espacio para lo que pueda ocurrir…

10. Pregunta y comparte. Es verdad que en internet está todo (o casi todo), y que los libros y guías pueden ayudarnos mucho, pero no hay nada como el relato directo de una persona que haya estado donde pretendemos viajar. Pregunta a quienes han hecho rutas por la zona y, sobre todo, a los lugareños: estos suelen conocer rincones y atajos sorprendentes que se escapan de los dominios del turismo oficial. Por otro lado, las redes sociales, los blogs y los foros permiten acceder a mucha información útil para tus rutas (e incluso, como ocurre en MOTEANDO, a rutas completas a tu disposición). Resulta productivo bucear un poco y compartir tus rutas y experiencias con la comunidad de moteros, para que entre todos podamos beneficiarnos y disfrutar de esta pasión compartida.

3 Comments

  1. Gracias por compartir tus rutas y mas con ese detalle.

    La ruta que expones llevo tiempo dandole vueltas en la cabeza pero el problema o duda que me retrae es que quizas con la moto que poseo actualmente no seria adecuada.

    Tengo una vulcan900 y no tengo Feedback de nadie para ver si es viable ese tramo denominado la muralla.

    Puedes darme tu opinion sobre la viabilidad de realizar la ruta con una moto de ese peso y volumen.

    Muchas gracias

    • Sin problema, Agustín.
      Además de moto bonita, la Vulcan900 tiene un factor a su favor: asiento bajo y llegas bien al suelo. Es un tramo que puede hacerse con cualquier moto, aunque es verdad que si está lloviendo o hay nieve, yo me fiaría más de una trail (pero bueno, que la mía también pesa mucho y si tienes que apoyar el pie y no llegas bien vas al suelo igual…).
      En resumen: ¡adelante y manda fotos!
      Un saludo.

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