Ruta del cordero segoviano

El pasado fin de semana recibí la visita de un buen amigo de Córdoba: José Mª y su Ducati Monster, recién llegada de su periplo por el servicio técnico de la marca italiana en Francia. Como no podía ser de otra manera, le prometí una buena ruta por la sierra norte madrileña con la idea de comer en Sepúlveda, y disfrutar allí de uno de los mejores corderos asados de la zona.

He de admitir que junto a la historia y la música, la gastronomía es una de mis grandes pasiones, y casi siempre mis viajes en moto están relacionados de un modo u otro con la comida. En concreto me interesan los productos regionales, los platos tradicionales y las distintas culturas culinarias de nuestro país.

Y como José María me dijo que le apetecía comer un buen asado, lo vi claro: ¡a Sepúlveda por la sierra norte!

RUTÓMETRO

Madrid – M-607 – Colmenar Viejo – Cerceda – Becerril de la Sierra – Navacerrada – M-601 – Puerto de Navacerrada – C-604 – Puerto de Cotos – M-604 – Rascafría – M-611 – Puerto de la Morcuera – Miraflores de la Sierra – M-629 – Puerto de Canencia – Canencia – M-604 – Lozoya – M-637 – Puerto de Navafría – SG-612 – Navafría – N-110 – Collado Hermoso – Sotosalbos – SG-P-2322 – La Velilla – Pedraza – SG-V-2321 – SG-205 – Sebúlcor – SG-V-2418 – Ermita de San Frutos – SG-232 – Sepúlveda – Restaurante Zute el Menor

 1. Puertos de montaña de la sierra madrileña

Desde donde vivo, la forma más rápida de alejarte del Madrid caótico y urbano es escapando por la M-607 en dirección a Colmenar Viejo. Una vez que llegas allí y te desvías por el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares, el único recuerdo visual de la capital lo encuentras en el perfil borroso de las cuatro torres que caracterizan el moderno skyline de Madrid, que acaba fundiéndose entre la bruma para desaparecer finalmente pasados unos minutos. Por esta zona se aprecia todavía el mundo rural y ganadero madrileño que tan buenos productos ofrece (por ejemplo, la I.G.P. de la carne de la Sierra de Guadarrama), y que por el sur de la Comunidad parece haber desaparecido.

Después de pasar Cerceda y Becerril de la Sierra llegamos a Navacerrada, desde donde iniciamos la ascensión al puerto del mismo nombre, que pasa por ser el más alto y famoso de toda la sierra.

PUERTO DE NAVACERRADA (1858 metros)

Efectivamente este puerto es famoso, pero reconozco que su atractivo se debe más a la estación de esquí que a otros factores. Es cierto que es el más alto de la Sierra de Guadarrama y uno de los más altos de España, construido a finales del silgo XVIII para conectar con Segovia a través de la Granja de San Ildefonso. Pero de interés para los moteros sólo tiene la subida desde Navacerrada (por desgracia casi siempre muy concurrida) y la posibilidad de bajar hasta Segovia o coger la C-604 en dirección al Valle de Lozoya (que es lo que haremos), porque el punto más alto del puerto es una gran explanada con restaurantes y servicios para los esquiadores, lo que lo hace poco agradable a la hora de circular en temporada de esquí. De hecho, una pareja de guardias civiles me puso hace un año una multa estúpida, cuyo recuerdo aún me persigue cada vez que subo por esta carretera…

Navacerrada

Apenas puedes parar en el arcén para echarte una foto

PUERTO DE COTOS (1830 metros)

Este puerto pasa totalmente desapercibido cuando venimos desde el de Navacerrada. Dado que la carretera apenas tiene desnivel (son unos escasos 30 metros lo que diferencia uno y otro puerto), es frecuente pasar de largo el puerto de Cotos sin apenas reparar en él. Digamos que no es un puerto al uso, en el sentido de que no llegas hasta él después de una subida interesante para alcanzar el punto más elevado desde el que tener una buena panorámica. Si no fuera por la cantidad de coches que suelen frecuentar la zona, ya sea para subir a la estación de Valdesquí, iniciar rutas de senderismo (por ejemplo la que lleva a Peñalara) o tomar un caldo en la venta Marcelino, casi ni nos daríamos cuenta de que hay un puerto de montaña. Así que lo mejor será continuar pendiente abajo en dirección al valle de Lozoya.

La bajada hasta Rascafría es bastante agradable, atravesando densas masas de pinares que en otoño lucen tonos marrones debido a los helechos que inundan las bases de sus troncos. Una vez pasado el restaurante La Isla existe la posibilidad de tomar un desvío a la izquierda para, por una pequeña carretera, acceder hasta un mirador desde el que salen algunos senderos. Cuando nos detuvimos para echar una fotografía reparamos en la cantidad de coches que había aparcados allí, cuyos dueños iban de aquí para allá cargados con cestas llenas de setas. Lo propio de la temporada…

mirador

Las vistas desde el mirador son impresionantes. Al fondo puede verse Rascafría, en pleno valle de Lozoya

Antes de llegar a Rascafría recomiendo una pequeña parada en el Monasterio de El Paular y el Puente del Perdón.

El Real Monasterio de Santa María de El Paular nació a finales del siglo XIV como monasterio cartujo, adoptando su forma actual en época de la Reina Isabel la Católica. Durante casi 5 siglos perteneció a la Orden de los Cartujos, hasta que la desamortización de Mendizábal en 1835 supuso el abandono del mismo, que no sería recuperado por otra orden religiosa (en este caso, benedictina) hasta que Franco la cedió en 1954. Durante el intervalo de uso no religioso el edificio tuvo a visitantes ilustres en sus celdas, tales como el famoso historiador Ramón Menéndez Pidal, o bien sirvió como centro para actividades de la Institución Libre de Enseñanza de Giner de los Ríos. Actualmente el palacio se ha transformado en hotel, reservando una pequeña parte del monasterio para los monjes benedictinos que todavía lo habitan.

El Puente del Perdón se construyó casi un siglo antes que el monasterio, en concreto en 1302. Sin embargo las crecidas del río Lozoya acabaron por deteriorarlo, de manera que el actual que podemos observar data del siglo XVIII. Por este puente se accedía a los molinos de agua o batanes que constituían una de las principales explotaciones industriales de los cartujos de El Paular. A uno de estos batanes, en concreto del taller de Juan de la Cuesta, le debemos la edición príncipe (o primera) del Quijote en 1605.

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Los batanes de El Paular imprimieron, gracias a la fuerza del río Lozoya, esta obra de la cultura universal que es el Quijote…

Se piensa que el nombre del puente deriva del hecho de que los ajusticiamientos tenían lugar sobre él, de manera que si los reos eran “perdonados”, volvían a libres a la villa. De no obtenerse el perdón, continuaban el camino hacia la horca, situada unos 2 kilómetros en dirección al puerto de Cotos.

PUERTO DE LA MORCUERA (1796 metros)

Desde Rascafría podríamos seguir la M-604 hasta Lozoya, si es que tuviéramos prisa por meternos en faena (con el asado, se entiende). Pero como los viajes en moto, para disfrutarse realmente, deben ser más largos que cortos, os propongo dar un pequeño rodeo al embalse de Pinilla pasando por dos de los puertos de montaña más bonitos de la sierra madrileña.

Al primero, el de la Morcuera, accedemos desde la propia Rascafría, tomando la carretera M-611. Unas curvas atractivas y sugerentes nos dan la bienvenida a la que será, sin duda, una de las ascensiones más divertidas de la ruta. A medida que ganamos altura vamos obteniendo una inmejorable panorámica del valle de Lozoya y de todos los pueblos de los alrededores (Alameda del Valle, Pinilla del Valle, Rascafría…), así como del mismo embalse de Pinilla, que aunque distante todavía puede apreciarse. Hay una curva con un pequeño mirador que recomiendo no pasar por alto.

Un poco más adelante comienza el tramo más impresionante: una carretera de montaña muy estrecha, flanqueada por su lado izquierdo (según nuestro sentido de marcha) por unos mojones de piedra que nos protegen de la caída al pequeño valle formado por el arroyo de Santa Ana.

Finalmente nos encontramos con un tramo bastante largo, ya sobre una meseta, tan diferente del anterior, por vegetación y orografía, que nos parecerá estar rodando por otra región. Cerca del refugio de la Morcuera es fácil ver agolpados los coches de los cientos de madrileños que acuden con sus hijos a este pequeño oasis natural para coger setas o, cuando hay nieve, tirarse bolas unos a otros.

morcuera

De este puerto tengo varias fotos, pero reconozco que para sacar ésta tuve que liar una buena…

La bajada hasta Miraflores de la Sierra no tiene nada que envidiar a la subida que acabamos de culminar. Estamos ante uno de esos pocos puertos de montaña que ofrecen atractivos tanto en un sentido como en el otro. Así que, además de aprovechar para tomar una fotografía desde el aparcamiento/mirador (los días claros es posible divisar las cuatro torres de Madrid), no olvidéis disfrutar las curvas que ofrece el tramo hasta Miraflores y las vistas a su embalse.

PUERTO DE CANENCIA (1524 metros)

Antes de cruzar Miraflores de la Sierra (pueblo que merece una pequeña y rápida visita) nos encontramos con la M-629, una carretera de montaña que nos llevará hasta Canencia, atravesando el puerto del mismo nombre.

Estamos ante otro puerto típico, de carretera estrecha y frondosos bosques: una delicia para los motoristas, y más en época otoñal.

otoño

José María olfatea el rastro del cordero asado desde algún lugar cercano al puerto de Canencia

En el punto más alto del puerto de Canencia también es usual encontrarse los laterales de la carretera plagada de coches: una constante, por desgracia, de los lugares más bellos y cercanos a Madrid. A pesar de que el puerto está poco transitado debido a que la carretera que lo atraviesa es comarcal, el valor paisajístico de los pinares que inundan el entorno hace que casi siempre encontremos algún vehículo.

canencia

Junto a la Morcuera y Navafría, uno de los tres mejores puertos de montaña de la zona

PUERTO DE NAVAFRÍA (1773 metros)

Volviendo a la M-604, que tomamos a la izquierda en dirección a Lozoya, nos encontramos de bruces con el embalse de Pinilla. Se trata del embalse que divisábamos desde la subida a la Morcuera y que podíamos haber alcanzado si hubiéramos seguido recto desde Rascafría, pero entonces no habríamos dado el rodeo tan agradable que os he propuesto.

A la altura de Lozoya debemos seguir la M-637, carretera que nos sacará del valle de Lozoya por el puerto de Navafría, conectado de esa manera Madrid con Segovia.

Si los puertos anteriores han sido impresionantes, este último no es para menos: curvas y más curvas que atraviesan densos pinares harán inolvidable este tramo de los Montes Carpetanos.

2. Pueblos con encanto en la provincia de Segovia

La SG-612 nos lleva directamente hasta la N-110, que tomaremos hacia la izquierda. Ya nos encontramos en la meseta, un entorno bastante diferenciado del que acabamos de abandonar, pero en absoluto menos interesante. El ritmo de marcha aumenta y las curvas se suceden entre grandes extensiones de terreno que nuestros ojos apenas pueden abarcar.

Aunque pudiéramos dirigirnos directamente a Pedraza o Sepúlveda, decidí visitar Sotosalbos.

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Iglesia de San Miguel: uno de los ejemplos más bellos del románico segoviano

El minúsculo municipio de Sotosalbos casi no merecería mi atención si no fuera por tres razones:

a) Su vinculación con el Arcipreste de Hita, que menciona Sotos Albos (“sotos blancos”) en su “Libro del Buen Amor” (siglo XIV).

b) Su maravillosa iglesia de románica de San Miguel, una de las más bonitas de toda la región. Para los que quieran profundizar un poco en su historia, aquí tienen un enlace a la declaración de Bien de Interés Cultural en el BOE de 5 de junio de 1973.

c) El maravilloso cordero que podemos degustar en un restaurante que hay a la entrada del pueblo llamado “El Portón“.

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Increíble interior de la iglesia de San Miguel. Mientras disparaba con mi cámara fotográfica, a mi espalda se encontraban ensayando música religiosa un organista, una flautista y una clarinetista… menudo placer.

sotosalbos

Una joya del románico español junto a, por qué no decirlo, una joya de la tecnología alemana

Desde Sotosalbos podríamos seguir un poco mas adelante por la N-110 hasta Torrecaballeros, un pueblo de tradición ganadera y lanar en el que también dar buena cuenta de la gastronomía segoviana si acudiéramos al complejo turístico “El rancho de la Aldegüela” (restaurante, hotel, tienda de productos gourmet, cafetería, jardines…). Nosotros, no obstante, decidimos seguir la ruta en dirección a Pedraza, desandando el camino por la N-110 y tomando el desvío a la izquierda por la SG-P-2322.

Pedraza es uno de los pueblos más bonitos de España. Y no lo digo yo, sino que así lo reconoce la asociación “Los pueblos más bonitos de España“. Se trata de una villa medieval amurallada cuya belleza alcanza su máximo esplendor los dos primeros sábados del mes de julio, cuando sus calles se llenan de velas que producen una iluminación nocturna única, romántica, a lo que se añaden conciertos de música clásica: todo un festival que lleva deleitando desde hace más de 20 años a los habitantes de Pedraza y a los cientos de turistas que aprovechan este evento para conocer la villa.

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El tiempo parece haberse detenido entre las murallas de Pedraza

A Pedraza se accede por una única puerta que data del siglo XI, aunque se reformó en el siglo XVI por Íñigo Fernández de Velasco, cuyo escudo heráldico preside la misma. Muy cerca se encuentra un edificio utilizado como torre de vigía y como cárcel. En la actualidad alberga en su interior un museo cuya visita recomiendo, si queremos conocer un poco más acerca del “trato” que nos dábamos en el pasado cuando se cometían ciertos delitos…

Aparte de la plaza mayor, de arquitectura típicamente castellana, lo más llamativo de Pedraza (además de su ubicación en un promontorio rodeado por las hoces de los arroyos del Vadillo y Encinarejo) es su castillo. En su interior estuvieron recluidos los dos hijos del rey de Francia Francisco I, que fueron enviados por su padre como rehenes mientras Carlos I de España y V de Alemania exigía el cumplimiento del Tratado de Madrid, redactado tras la derrota del rey galo en la batalla de Pavía. Una narración exquisita de éste y otros momentos históricos relacionados con la figura de nuestro rey y emperador se encuentra en la biografía “Carlos V: el César y el hombre”, escrita por el recientemente fallecido historiador Manuel Fernández Álvarez.

Castillo pedraza

El imponente castillo de Pedraza ocupa una posición central desde la que domina toda la villa

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Como para llamar a la puerta bruscamente…

Pero si por algo es famoso Pedraza, y más si lo traemos a colación en una ruta del cordero segoviano, es por los buenos figones que encontramos dentro de las murallas. No podéis dejar pasar la ocasión de degustar un buen cordero o un magnífico cochinillo asado en algunos de los restaurantes de la villa.

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La situación elevada de Pedraza permite al viajero que hasta ella se acerca disfrutar de unas vistas maravillosas del entorno

3. Parque Natural de las Hoces del río Duratón

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Una delicia para cualquier motero: curvas y naturaleza en su más bella expresión unidas a cada paso

Desde Pedraza, y siguiendo la ruta prevista, nos dirigimos de vuelta a La Velilla, y desde allí pusimos rumbo a La Matilla (SG-V-2322). La SG-205 la tomamos hacia la izquierda en dirección a Sebúlcor. Justo antes de llegar a Sepúlveda mi intención era visitar la ermita de San Frutos, cuya estampa recortada por las hoces del Duratón me había cautivado desde la primera vez que la vi. Por desgracia, y a pesar de habernos desviado hasta casi ver la ermita, topamos con un domingo de romería, lo que supuso que el camino de tierra estaba atestado de coches, los aparcamientos llenos, todo lleno de polvo en suspensión… un desastre. Con nuestro gozo en un pozo dimos media vuelta y enfilamos la última parte de la ruta: Sepúlveda.

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El amarillo de los chopos delata la presencia del río que ha formado las hoces

He de reconocer que en esta época del año el color del bosque de ribera (alisos, sauces, álamos, olmos, fresnos y chopos) es simplemente espectacular.

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En estos parajes resulta más fácil hacer fotografías… lo complicado es decidirte por un motivo: ¡todos son preciosos!

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José María ya ha olido el cordero y se lanza directo hacia las últimas curvas que nos separan de Sepúlveda

4. Sepúlveda

En un enclave tan estratégico es lógico pensar que los distintos pobladores de la península ibérica hayan pretendido asentarse desde hace tiempo. Y al parecer así ocurrió en Sepúlveda, donde se encuentra documentada la presencia de un asentamiento de la tribu de los arévacos allá por los siglos V-II a.c.

Posteriormente los arévacos serían expulsados por las tropas romanas de Tito Didio, dando lugar a la creación de nuevos núcleos de población (Duratón, Villaseca, Castrillo de Sepúlveda y otros) que se mantuvieron independientes la mayoría de ellos hasta los años 70 del pasado siglo, cuando pasaron a formar parte del municipio de Sepúlveda.

Arrebatada a los musulmanes por el conde de Castilla Fernán González (a lo largo de varias incursiones a mediados del siglo X), la villa obtuvo fuero, una concesión de privilegios que pretendía fomentar la repoblación de la zona. Estos fueros solían concederse a las villas cuyo control había sido costoso conseguir y que se consideraba prioritario mantener.

Con independencia del valor arqueológico y artístico de una villa con tanta historia a sus espaldas como Sepúlveda, hemos de mencionar que fue declarada conjunto histórico-artístico en 1951, lo que ya de por sí obliga a visitarla a quien no la conozca.

Por otro lado, y no menos importante, Sepúlveda pasa por ser la capital munidal del cordero asado, y sus figones se cuentan entre los mejores en la preparación de esta especialidad gastronómica. A uno de ellos nos dirigimos para finalizar la ruta: el figón Zute “el Menor”.

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Un figón es una taberna donde se sirve en exclusiva ensalada, cordero asado y postre… ¿para qué más opciones?

Los dueños de Zute “el Menor”, familiares de otro figón famoso en Sepúlveda (Zute “El Mayor” Tinín), saben lo que se llevan entre manos en lo que a asar corderos se refiere. Acudimos allí recomendados por mi buen amigo Gurru, que me confesó haber celebrado allí más de un bautizo. Está claro que en Sepúlveda sería difícil fallar si lo que buscas es un buen cordero, pero yo nunca hago oídos sordos a las recomendaciones, y reconozco que en este caso no fallé en absoluto: máxima calidad al menor precio.

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Como ocurre con otros productos (cochinillo o pizza), la preparación en hornos de leña es única e insuperable: no hay horno eléctrico que pueda competir con el paciente cocinar de la madera…

El local no es muy grande, pero está bien aprovechado: no cabe una sola mesa más. La cocina, abierta al público (lo cual es un deleite para nuestras narices), está monopolizada por el gran horno donde no paran de entrar y salir bandejas de barro con cordero toda la jornada. Tomamos asiento después de un momento de confusión ante la gran mesa de moteros que había inundado el figón antes que nosotros y nos dispusimos a disfrutar. Tras la bebida llegó la ensalada. No hizo falta pedir nada más. A los pocos minutos ya teníamos en la mesa una suculenta fuente cordero (un cuarto) que amablemente nos trocearon.

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Asado con manteca, sal, leña, cariño y tiempo. Un buen cordero asado no necesita muchos más ingredientes para sorprendernos una y otra vez

El cordero estaba en su punto, muy jugoso, con la piel en costra y lo justo de salado. El rechupeteo de huesos y dedos no tardó en llegar. Al final la cuenta, incluyendo bebidas, ensalada, cuarto de cordero y postres, apenas sobrepasó los 50€. Teniendo en cuenta que dos buenos comensales como José María y yo acabamos saciados (José Mª no pudo terminar casi su parte de cordero, así que tuve que “sacrificarme” y echarle una mano…), pagar 25€ por persona para ponerte literalmente hasta arriba de un cordero asado de esta calidad no me parece caro en absoluto.

El trato bastante correcto y familiar, haciéndote sentir como en casa en todo momento. Pude pasearme a mi antojo por la cocina para fotografiar el horno y grabar algún vídeo. Un lugar para volver, sin duda.

Después de bajar un poco el ágape paseando por la encantadora Sepúlveda, volvimos a Madrid por la A1, para llegar antes de que anocheciera.

Pedraza3

Agradezco a Gurru su recomendación y desde aquí le dedico esta humilde crónica, emplazándole para repetirla un día con nuestras motos, y animándoos a todos vosotros a hacer lo mismo

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11 Comments

  1. Pingback: Ruta del cordero segoviano

  2. Mil gracias por esta cronica y fotos, mi chica y yo teniamos 2 dias libres y no sabiamos donde ir, recurri a tu web, empece a mirar cronicas y cuando vi la foto del cordero……..lo tenia clarisimo, a la RUTA DEL CORDERO!! Reservamos hotel en sepulveda, salimos desde Benidorm el viernes a las 3 de la mañana para estar a primera hora en sepulveda, Calcamos Tu Ruta con final En El Figon De Tinin…….espectacular, Sensacional, La Hija De Tinin Nos Atendio Estupendamente e Hicimos Tan Buenas Migas Que Termino Invitandonos A Los Cafes Y Al Postre?
    Ahora mismo estamos sentados en el salon del hotel terminando de digerir la estupenda comida.
    Muchisimas gracias de corazon por subir esas rutas y esas fotos para que otros puedan disfrutarlas.

    Un abrazo .
    Pd: perdonar por la escritura pero el movil no es lo mio

    • Muchas gracias, Karakoles. Para que veas que soy justo, te respondo desde el móvil 😉
      Lo primero es agradecerte que hayas escrito este comentario: saber que la gente no sólo lee mis rutas sino que algunos se atreven a disfrutarlas, es más de lo que puedo desear. Al fin y al cabo intento que las rutas sean fáciles de seguir, con textos y fotos que inviten a coger la moto, y cuando me entero de que a alguien como a ti le son de utilidad, me da un subidón.
      ¡Que sepas que hoy se hospeda en Sepúlveda otro compañero motero que he conocido por el grupo de Facebook de MOTEANDO y que también está disfrutando de esta ruta del cordero!
      Un abrazo y disfrutad del regusto del cordero, cuidado con la lluvia mañana y si habéis sacado fotos, mandadme una por Facebook y la cuelgo, que me hará ilusión.

  3. Ya en casa y descansados, la verdad es que tienes una forma de relatar y de fotografiar que hacen te entren ganas de ir a los sitios por donde has pasado, ya te digo que teniamos muy poco tiempo y no sabiamos a donde ir, y me puse a mirar tus cronicas, tenia dudas si ir a la zona de Avila, Guadalajara…pero cuando vi la foto del cordero lo tuve claro……y cuando lei ” asado con manteca, sal leña y cariño” dije…..eso quiero probarlo yo :).
    Respecto a lo de el compañero…creo que coincidimos en el mismo hotel, puede ser que sea el de ubricarworld? estaba haciendo un reportaje para la revista de diciembre y seguramente salga alguna foto con nostros :).
    En cuanto descarguemos las fotos te mandare varias para que subas la que mas te guste.

    Un abrazo y muchas gracias 😉

    • Me alegro mucho. La verdad es que me sorprende que os hayáis pegado ese viaje desde Benidorm con la confianza puesta exclusivamente en mi entrada, lo cual me hace pensar que las rutas que hago pueden ser de utilidad para otros moteros (esa es la única finalidad). Gracias de nuevo.
      Efectivamente, el compañero era el de Ubricarworld, y me consta que en breve tendremos nuevo número de su revista (que comienza su andadura y le auguro una larga trayectoria).
      Espero las fotos, muchas gracias.
      ¡Nos vemos!

  4. Hola compañero!
    He encontrado casualmente tu web y me ha encantado.
    Soy un enamorado de la carretera y la fotografía.
    Te felicito.
    Yo también tengo algo en ese sentido pero más humilde.
    Es un blog: haciendokms
    Me gustaría seguirte.
    Un saludo.

    • Muchas gracias por el comentario, Antoine.
      Te animo a seguir en este apasionante mundo de los blogs de viajes en moto.
      Recibe un abrazo y aprovecho para recomendarte unirte a la página de Moteando en Facebook y, especialmente, al nuevo proyecto que hemos iniciado: AEMOTUR, la Asociación Española de Mototurismo. Cuenta con su página de Facebook y su web: http://www.aemotur.com

  5. Magnífica ruta, tengo muchas ganas de hacerla, lo malo son los más de 400 km de distancia, un saludo.

    • Muchas gracias, José Manuel.
      Espero que algún día te lances a recorrer esos 400 kilómetros y disfrutes de ésta y otras rutas interesantes.
      Un abrazo.

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