Puerto de Velefique y paseo por las Alpujarras

Esta ruta la hicimos circular tomando como punto de salida y llegada Motril, aunque realmente el tramo desde esta población de la Costa Tropical granadina hasta Níjar, ya en Almería, es bastante anodino. Apenas unos acantilados desde Calahonda hasta Castell de Ferro llaman la atención, precisamente, por el hecho de estar circulando fuera de la autovía. A ello le sumamos la curiosidad que plantea al turista que desconoce la realidad de Elejido el encontrarse con un mar de invernaderos que, según el rumor ya demostrado falso, se ven desde el espacio.

Empezamos la ruta, pues, desde Níjar, donde dimos cuenta de un buen desayuno barato y contundente en la cafetería y bar de tapas “Lorca 41” (calle Federico García Lorca nº41, Níjar). Con dos tostadas de aceite y tomate (Almería, qué mejor sitio para ello…) del tamaño de dos palos de golf metidos entre pecho y espalda, arrancamos nuestras motos y pusimos rumbo a la sierra. El mar mediterráneo quedó a nuestras espaldas, aunque no por mucho tiempo…

1. De Níjar a Lucainena de las Torres

La serpenteante carretera Al-102 que nos lleva de Níjar a Lucainena de las Torres constituye un buen anticipo para las cientos de curvas que nos esperan. Un paisaje montañoso, árido pero agradable a la vista, nos rodeará desde los primeros kilómetros, haciéndonos olvidar la cercana costa para sumergirnos directamente en el interior de la sierra de Alhamilla.

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José María disfruta de las curvas mientras yo me espero para poder fotografiarle y capturar la inmensidad del paisaje

Lucainena de las Torres pertenece desde 2013 a la red de Los Pueblos más bonitos de España, y sin restarle importancia a sus blancas calles vestidas de flores que tanto agradan a los turistas extranjeros, nos dirigimos a una estructura que se encuentra a las afueras del pueblo y que me llamó mucho más la atención: los hornos calcinadores.

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Vestigios de la industria minera almeriense:

A finales del siglo XIX la industria minera de la zona de Almería se encontraba en su punto álgido, y buena muestra de ello lo son estos grandes hornos, encargados de calcinar el mineral que se extraía de la tierra para aumentar su composición (más rico en carbonatos) y elevar su pureza. Aunque los yacimientos se conocían desde hacía tiempo, era necesario superar la principal dificultad, que no era otra que transportar el mineral extraído. ¿Cómo se hizo? Pues fundando en 1893 la “Compañía Minera de la Sierra de Alhamilla” en Bilbao. ¿Y por qué allí? Pues porque su finalidad era la construcción de un ferrocarril que llevara el mineral hasta el puerto de Agua Amarga, en Níjar. Desde allí los barcos recibían directamente la carga y ponían rumbo a los altos hornos de Vizcaya…

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El estado actual, tras las labores de restauración, permite imaginarnos los hornos en funcionamiento y las carretillas de mineral yendo y viniendo sin parar

Los hornos llegaron a tener unos 20 metros de altura y capacidad para 50 toneladas de mineral calcinado por horno y día.

 2. Tabernas

Desde Lucainena de las Torres nos dirigimos a Tabernas, población almeriense que da nombre al único desierto que puede calificarse como tal en todo el continente europeo. Tomamos la AL-3105 y la LP-112. La primera de estas carreteras se encuentra en un estado de conservación bastante penoso, pero merece la pena por lo irregular de su trazado, obligándonos a circular bastante despacio y, precisamente por eso, conscientes de la sierra que nos rodea. La llegada a Tabernas se hace más rápido, casi tanto como las motos que se escuchan a kilómetros de distancia y que sin duda provienen del cercano circuito de velocidad. La zona, por otro lado y debido a sus condiciones climatológicas tan peculiares como adversas, suele estar plagada de probadores de vehículos que conducen modelos camuflados ante de su venta al público.

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Algunas de las estaciones de energía solar que encontraremos por la ruta. En Tabernas se encuentra la Plataforma Solar de Almería, que pasa por ser el mayor centro de investigación del mundo en el campo de la energía solar

Muy cerca de Tabernas se encuentra Fort Bravo, un pueblo al más puro estilo del Far West donde se rodaron muchas “películas de vaqueros” como eran denominadas por nuestros abuelos. Nos acercamos para echarnos una foto a lomos de Bravía, pero ni siquiera entramos dentro. Aunque reconozco que rodar con la moto por algunos de los parajes donde se rodaron películas de culto en este género como “La muerte tenía un precio” o “El bueno, el feo y el malo” es una experiencia indescriptible.

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¡Pum! ¡Pum! Como Bonnie & Clyde salimos huyendo de Fort Bravo a la velocidad del rayo

Si tenéis tiempo podéis visitar el castillo de Tabernas, construcción nazarí del siglo XI que, a pesar de estar casi derruido, sigue conservando interés por su ubicación y por la historia a él ligada (en su interior se firmaron las Capitulaciones de Almería por los Reyes Católicos).

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Restos del castillo nazarí de Tabernas

3. Puerto de Velefique

Desde Tabernas tomamos la ALP-405 en dirección a Velefique. Ya se acercaba uno de los puntos más importantes de toda la ruta: el puerto de Velefique. Se trata de uno de los puertos más codiciados por los moteros de la península, dado que reúne algunos de los principales atractivos que justifican la predilección de los amantes de las dos ruedas por los puertos de montaña: carretera prácticamente solitaria, rebosante de curvas de asfalto impecable, con impresionantes vistas y un entorno tan variado que pasa de estar nevado en invierno a la aridez más absoluta en verano.

Antes de llegar a la cima nos encontramos una pequeña furgoneta que nos pidió un favor: estaban organizando una actividad con monopatines largos (Longboards) y dado que la actividad es peligrosa en sí y que algunos eran novatos, nos instaban a esperar a que bajaran primero ellos y luego subiéramos nosotros, algo a lo que accedimos de buen gusto.

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Impresiona comprobar la velocidad con la que bajan… ¡sin tener frenos!

Después de que hubieran bajado, les propuse que lo hicieran otra vez mientras yo les grababa por detrás. En reciprocidad a nuestra predisposición a echarles una mano, el organizador aceptó y ello me permitió grabar una toma curiosa: de los tres que bajaban, el de en medio se pegó una piña de campeonato. Al igual que ocurre con los moteros, uno se pregunta si no deberían llevar algo más de protección, sobre todo sabiendo que son novatos. Bueno, el impresionante documento lo podréis encontrar en el vídeo que hay al final de la entrada. Ahora, sigamos con el puerto de Velefique.

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Aunque lejos, se me puede ver parado a la izquierda esperando a que pasen para poder grabarles mientras bajan el puerto

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Iniciamos la subida al puerto y José María se desata con su moto…

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Curvas, curvas y más curvas, todas ellas espectaculares

La subida al puerto de Velefique, como la bajada (que hice varias veces, tal y como me imaginaba), justifican las horas de ruta que cada motero deba atravesar para llegar hasta él. Por la calidad del asfalto, lo solitario del “circuito” y las excepcionales vistas que cada una de las casi 20 curvas te ofrecen como si fueran un balcón a Sierra Alhamilla, estamos sin duda ante uno de los mejores puertos de montaña para los moteros. Sólo he sentido algo parecido, en nuestro país, al subir el puerto de San Glorio.

Pero véanlo ustedes, que ya saben que una imagen vale más que mis parcas palabras…

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Sobrecogedora perspectiva del puerto de Velefique, que no por famosa deja de ser impresionante

Poco antes de llegar a la cima tenemos la suerte de encontrar un saliente hacia la derecha donde dejar las motos y disfrutar de las vistas que recoge la anterior fotografía. Ni que decir tiene que es una parada obligatoria, pues aunque la otra cara del puerto no está mal, ni el asfalto ni las vistas tienen nada que ver. Al estar orientada al norte, la bajada del puerto de Velefique en dirección a Bacares tiene el asfalto más roto, consecuencia de la diferencia de temperatura que incluso en abril fuimos capaces de advertir (varios grados menos y nieve en las cunetas lo atestiguaban).

Antes de llegar a Bacares, donde pensábamos almorzar, tomamos un pequeño desvío indicado en la carretera que nos llevaría a la cima de la Tetica de Bacares.

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Cuesta creer que una cara y otra del puerto de Velefique sean tan radicalmente diferentes

4. La Tetica de Bacares

Situada en la sierra de los Filabres, a unos 2088 metros sobre el nivel de un mar no muy lejano, la Tetica de Bacares constituye una cima cuya figura parece dominar con majestuosidad todo el entorno. Su perfil circular, puntiagudo, acorde totalmente con su denominación, atrae al motero que pasa cerca y justifica (y mucho) el pequeño desvío que nos lleva hasta ella.

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La carretera de subida es apta para todo tipo de motos, incluida la parte final, que es de cemento

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El general Carlos Ibáñez de Ibero tuvo que pasar dos meses en la cima para establecer conexión geodésica entre España y Argelia o, lo que viene a ser lo mismo, entre Europa y África

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La bajada no es peligrosa, pero algo de vértigo sí que da…

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Momento “postureo”, imprescindible en toda buena ruta que se precie. Al fondo se observa un enorme parque eólico

5. Bacares

Si creemos que la subida al puerto de Velefique comprende la mayoría de las curvas de la ruta estaremos muy equivocados. Puede que sean las mejores, pero no las únicas. La bajada hasta Bacares no nos dejará indiferente, pues como he comentado el paisaje cambia totalmente y las curvas se alternan entre pinares frondosos y vistas excepcionales a la sierra.

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José María avanza en solitario hasta Bacares. El hambre aprieta…

El pueblo de Bacares, cuya denominación parece provenir del árabe y haría referencia a una “vaquería” o conjunto de chozas de pastores donde guardar el ganado vacuno. Es cierto que la ganadería ha sido importante en la zona, al menos, desde la dominación árabe, si bien la principal industria ha sido tradicionalmente la minera. Es probable que ya en época fenicia se conocieran las riquezas que escondía el terreno sobre el que se asienta el municipio, y actualmente pueden encontrarse con estructuras a cielo abierto que pudieran ser fundiciones de aquella época. Esta industria desapareció a mediados del siglo XX debido a las dificultades de transporte del material extraído, lo que es fácil imaginar cuando se aprecia el valle de Almanzora en el que se encuentra.

Bacares fue duramente castigado durante la Rebelión de las Alpujarras, y de aquel pasado de tensión entre árabes y cristianos queda como testigo su castillo del siglo XIII, actualmente en ruinas pero con voluntad de conservación por parte de las autoridades.

Después de visitar el empinado y retorcido trazado urbanístico del centro de Bacares (por error mío más que del GPS), almorzamos en el hotel Las Fuentes, prácticamente el único en todo el pueblo y reconozco que no fue mala opción. Buenas carnes a la brasa y postres caseros. El cocido de trigo (llamado olla de trigo) me encantó, pero al día siguiente agarré una gastroenteritis de caballo. El hecho de que yo fuera el único que probara ese plato me hizo llegar a conclusiones obvias…

Desde Bacares subimos por la ALP-9017 con la intención de volver hacia el sur por la A-339 en dirección a Gérgal, ya a la altura de la A-92.

De nuevo la subida fue espectacular, saliendo del valle de Almanzora por una carretera entre pinares con magníficas vistas a la ya lejana pero aún presente Tetica de Bacares. No muy lejos es posible observar unos observatorios que forman parte del Centro Astronómico Hispano Alemán, ni más ni menos que el centro de investigación astronómica más tecnológico del mundo tras el observatorio de Palomar, en Estados Unidos.

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La bajada hasta Gérgal por la A-339 no tiene nada que envidiar a las curvas que suben hasta Velefique

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Peculiar estampa que forman los observatorios con las cumbres de Sierra Nevada al fondo

Tras muchas y emocionantes curvas llegamos a la indeseable autovía A-92, a la altura de Gérgal. Desde allí afrontaremos la última parte de nuestra ruta.

6. Paseo por las Alpujarras

Nos lanzamos a toda prisa por la autovía, circulando a un ritmo que, a pesar de estar dentro de los límites legales, se nos antoja muy veloz teniendo en cuenta las horas de ruta que nos precedían. Sin más dilación alcanzamos el desvío que indica La Calahorra y el puerto de la Ragua.

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Castillo de La Calahorra, con el pueblo a sus pies y a lo lejos la peculiar orografía de Guadix, el pueblo natal de mi madre y uno de los más bonitos de Granada

Placas solares y aerogeneradores parecen haber ocupado la zona con intención de quedarse una buena temporada, y no es para menos: las condiciones climatológicas de la región la convierten en una de las más atractivas de Europa para el establecimiento y aprovechamiento de estas fuentes de energía renovable.

El castillo de La Calahorra domina todo el entorno y atrae las miradas de los cientos de turistas que no pierden ocasión de fotografiarlo con el fondo inmaculado que ofrecen las cumbres de Sierra Nevada. Si podéis, subid con las motos por uno de los laterales. Yo, como siempre, me metí casco antiguo a través y llegué hasta una escalera de piedra que era demasiado para Bravía y para mí, así que me tocó subir a pie los últimos metros. La cara de tonto que se me quedó cuando vi que había otro acceso más fácil bien merecía una foto…

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Mientras subía a pie hasta las murallas del castillo, mi mujer me sorprendió con esta graciosa foto

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Inmejorable situación la que eligió el primer Marqués de Zenete, hijo del Cardenal Mendoza, para construir este castillo-palacio renacentista

Desde La Calahorra seguimos ascendiendo hasta el puerto de La Ragua, a 2041 metros sobre el nivel del mar, en dirección a Las Alpujarras.

Existen muchas posibles rutas para dar a conocer Las Alpujarras y en mi mente tengo la idea de dedicar alguna entrada en exclusiva a este maravilloso rincón de nuestra geografía. Lo que nosotros vamos a hacer esta vez no es sino un pequeño paseo por una carretera muy especial, que obviando los puntos imprescindibles de toda ruta por la Alpujarra (como serían los pueblos de Trevélez o Capileira), nos lleva desde Laroles hasta Vélez de Benaudalla por un trazado aéreo rodeado de viñedos que se asoma al mar mediterráneo y a Sierra Nevada en cada curva. Un verdadero placer para los sentidos.

Os dejo con algunas fotografías que intentarán plasmar la belleza que esconde la A-348:

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En la falda sur de Sierra Nevada, a caballo entre las provincias de Granada y Almería, las Alpujarras constituyen una de las regiones históricas más interesantes de Andalucía. Su enclave, aunando el frío de las cumbres nevadas con las vistas a la Costa Tropical, configura una suerte de balcón privilegiado desde el que rememorar las desventuras de los moriscos que allí se refugiaron tras la caída del Reino Nazarí de Granada en 1492. Arquitectura tradicional, gastronomía serrana, historia envuelta en cal blanca, las Alpujarras merecen una visita y, en algunas ocasiones, una larga estancia…

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José María parece hacer equilibrios sobre su moto, pero todos sabemos que después de 400 kilómetros lleva el trasero más plano que una camilla de hospital

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Cuántas veces es posible detenerse a contemplar el paisaje y fotografiarlo no lo sé, pero sin duda muchas

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A veces el cuerpo te pide reducir el ritmo para retener en tu retina el impresionante recorrido y llevártelo de recuerdo a casa

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A un lado el mar y a otro Sierra Nevada: algo que sólo podemos disfrutar por carreteras tan espectaculares como ésta

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Antes de llegar a Vélez de Benaudalla y con el embalse de Rules a nuestros pies, les hago una fotografía a mis dos acompañantes, a los que les debo tantos y tantos buenos momentos sobre mi moto. ¡A vosotros os dedico esta ruta, compañeros!

La ruta terminó en Motril, donde empezó, con tan buen sabor de boca que ni siquiera notamos el cansancio habitual tras casi 500 kilómetros de ruta.

Os dejo un enlace al vídeo que recoge algunos momentos graciosos de la ruta, ¡espero que lo disfruten!

PD: Parte del recorrido de esta ruta va dedicado a Roberto Peregrin, que con mucha amabilidad compartió conmigo alguno de los secretos de esta zona. ¡Gracias fenómeno!

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