Las Barrancas de Burujón

Uno de los principales objetivos del proyecto MOTEANDO no es otro que dar a conocer aquellos rincones de nuestra geografía que, desgraciadamente, son desconocidos a pesar de contar con atractivos suficientes como para ocupar un lugar prioritario dentro de nuestras agendas turísticas.

Precisamente ésta es la intención que me lleva a escribir una breve entrada sobre una joya natural como son las Barrancas de Burujón, un conjunto de espectaculares cortados arcillosos producidos por la erosión del viento y las aguas del Tajo a lo largo de más de 25 millones de años.

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Alguien podría pensar que esta foto fue sacada en el Gran Cañón norteamericano…

Salvo aquellos que ya conocen este paraje de ensueño, declarado Monumento Natural en 2010 por el Decreto 224/2010, cada persona a la que le enseño una foto como la anterior responde de la misma forma: “¡Qué bonito! ¿Dónde está?”. Algunos piensan que se parece al Gran Cañón o a las Montañas del Mar Muerto. Y no les falta razón, sobre todo en este último caso.

La propia televisión se ha hecho eco del desconocimiento generalizado de este patrimonio natural y, en la medida de lo posible, ha intentado dar a conocer las Barrancas de Burujón. Aquí os dejo un enlace al breve espacio que dedicó en su “Tiempo libre” la cadena Antena 3. Desde aquí agradezco a sus responsables la deferencia por contribuir al conocimiento de estos espacios naturales.

En lo que a mí respecta, a continuación os relato la breve escapada que hice el domingo para sacar estas fotos y os animo a todos a que, si os pilla cerca, no dudéis ni un segundo en agarrar vuestras motos y visitar las Barrancas de Burujón.

Las Barrancas de Burujón se encuentran en Toledo, muy cerca del pueblo del mismo nombre y de la Puebla de Montalbán, bella localidad a la que se accede desde la capital de Castilla la Mancha por la CM-4000.

Inicié la ruta, pues, desde Toledo, antigua capital de España, ciudad imperial bajo el mandato de Carlos V y crisol de las culturas cristiana, musulmana y judía.

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Excelente vista del Puente de San Martín, la Muralla y el Monasterio de San Juan de los Reyes

Dejamos Toledo por la CM-401 o carretera de Montalbán. En pocos minutos la carretera se transforma en la CM-4000, cuyo trazado camina paralelo al serpenteante Tajo, de cuyas agradables vistas podremos disfrutar a la derecha en casi todo el recorrido.

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En el kilómetro 26 de dicha carretera, más o menos, se encuentra la salida a la pista que conduce hasta las Barrancas. Si venimos desde Toledo podemos incorporarnos a la izquierda antes, justo cuando lo indica el siguiente cartel que aparece más abajo. Otra opción es llegar a la rotonda que hay poco después y hacer el cambio de sentido, de manera que quedará a la derecha la salida a la pista que nos llevará hasta las Barrancas, aunque en este caso el cartel es bastante más pequeño.

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Viniendo desde Toledo podemos girar a la izquierda aquí, o bien seguir adelante y hacer el cambio de sentido en la rotonda que hay a continuación

Nada más dejar la carretera nos encontramos con un aparcamiento, aunque recomiendo seguir la pista señalada y así acceder hasta los miradores de las Barrancas, donde también existen algunas plazas para aparcar.

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Algunos de los senderos que nos llevarán a las Barrancas de Burujón discurren a través de campos de cultivo
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¡En pleno febrero y ya empiezan a florecer!

En menos de 5 minutos habremos llegado a los primeros miradores, donde podremos dejar nuestros vehículos e iniciar a pie las llamadas “Sendas de las Barrancas”.

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Muchos miradores como éste nos permitirán contemplar las Barrancas desde distintos e interesantes ángulos

Pero… ¿qué son las Barrancas de Burujón?

Las Barrancas son cárcavas arcillosas de color rojizo de más de un kilómetro de longitud y más de un centenar de metros de altura, en concreto en su punto más alto, el conocido como “Pico del Cambrón”.

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Puede apreciarse la esbelta figura del Pico del Cambrón

El efecto de la erosión que a los largo de millones de años ha producido el viento y el agua sobre estas paredes de arcilla explican la peculiar forma con la que las conocemos en la actualidad. El Embalse de Castrejón contribuye a aumentar la belleza del enclave, siendo a la vez la causa de que la zona sea refugio de distintas especies de aves.

Según informa la Diputación de Toledo en su página web, “Al hablar de su flora hay que referirse a los dos tipos de vegetación que crece en Las Barrancas: La vegetación riparia, entre la que se encuentran cinturones de altos carrizos, eneas, zarzamoras, sauces o tarayes; y la vegetación mediterránea, entre la que cabe destacar el tomillo, el romero, los almendros, la retama de bola y, principalmente, la efedra y el enebro. 

En cuanto a la fauna cabe destacar la existencia de una gran variedad especies, entre las que podemos encontrar conejos, liebres, perdices…

No obstante, lo más llamativo de la fauna de Las Barrancas hace referencia a la gran cantidad de aves que podemos encontrar en su entorno: Cigüeñas, ánades, patos, garzas, martinetes, cormoranes…

Pero además, al predominar en su entorno el monte mediterráneo, el paraje natural de Las Barrancas sirve de hábitat para numerosas especies de aves amenazadas, tales como el halcón peregrino, águila imperial ibérica, el águila perdicera,  aguilucho lagunero, búho real, lechuza común, cernícalo vulgar, buitre negro…

Todos estos factores contribuyen a que Las Barrancas de Burujón sean uno de los rincones más hermosos de la provincia de Toledo. Aunque, a la vez, es uno de los parajes más desconocidos, ya que durante mucho tiempo su ubicación ha pasado inadvertida para la mayoría de los visitantes, debido principalmente a lo inesperado que resulta encontrar este maravilloso e impresionante lugar al final de una pista que se adentra entre tierras de labor”.

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Esta panorámica que saqué antes de irme ya justifica la visita…

Uno de los aspectos positivos del desconocimiento de la existencia de las Barrancas de Burujón es su magnífico estado de conservación y la posibilidad de visitarlo incluso en fin de semana sin temor a colas ni aglomeraciones de turistas. Cuando llegué apenas había un coche familiar, unas motos y varios grupos de senderistas, todos disfrutando (yo el primero) de un soleado día de invierno y de la naturaleza en su máxima expresión.

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El embalse de Castrejón se encuentra siempre lleno con independencia de la pluviometría, lo que es de agradecer

Como muchos moteros aficionados a la fotografía saben, no puedes alejarte de un sitio tan maravilloso sin sacar una foto de tu moto. Y eso hice, a pesar de que tuve que meterme por sitios complicados y no del todo “ortodoxos”. De hecho, dos forestales aparecieron de la nada y me indicaron que sacara la moto de allí. A punto estuvieron de multarme y de que la sesión fotográfica me saliera más cara de la cuenta…

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Pero el riesgo mereció la pena

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¡Y tanto que la mereció!

Despido esta breve entrada recomendando una visita a este espectacular paraje, ya sea en coche, en moto o andando. Dedicar unas horas a pasear por la Senda Ecológica de las Barrancas, disfrutando del silencio, de la brisa, de la flora y fauna de este nuestro patrimonio natural, me parece una de las mejores formas de pasar un domingo solo, en pareja o en familia.

Y sin costarnos un solo euro, lo que en los tiempos que corren no es baladí.

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2 Comments

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