Aras de los Olmos: curso de Enduropark Nivel 1

El fin de semana pasado acudí junto a mis dos amigos Ginés y Nacho al curso de moto trail off-road nivel 1 en la escuela de conducción de Enduropark Aras rural, en Aras de los Olmos, Valencia. Era un curso que llevábamos mucho tiempo queriendo hacer, y ahora puedo considerarme orgulloso de haber superado. Es cierto que la fecha no ha sido la mejor del año, porque los días son cortos y hacía mucho frío y lluvia, pero lo importante es que al final nos decidimos a sacar el máximo partido a nuestras motos.

1. Las rutas

Desde Valencia tomamos una carretera muy bonita, un poco alejada de lo que puede considerarse “el camino recto”, que como sabemos los moteros suele ser “el camino más aburrido”. Nacho nos recomendó desviarnos al pasar Casinos y tomar la CV-345. Desde allí pasamos por Villar del Obispo, Higueruelas, La Yesa, Losilla y finalmente Aras de los Olmos.


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La vuelta del domingo a Madrid la hice, igualmente, por una carretera que evitaba en lo posible la A3, y se internaba por la provincia de Cuenca en lo que considero que es uno de los parajes más bonitos de aquella región: el puente sobre el río Turia que se encuentra en la frontera entre Valencia y Cuenca, en el cambio de la CV-35 a la CM-9221. Sobre este tramo ya hice una entrada (Clásicos valencianos) hace tiempo, así que a ella me remito para los que no conozcan esta zona.


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2. El curso

Pero centrémonos en lo que importa: el curso de moto off-road que tanto tiempo llevábamos queriendo hacer y que no nos decepcionó.

Cuando te planteas dedicar un fin de semana a aprender y mejorar tu pilotaje fuera del asfalto, lo primero que tienes que tener claro es que el aprendizaje, si es de verdad, es algo duro. Por eso cualquier comodidad es poca. En este sentido Aras Rural cuenta con un hotel y unas cabañas muy apropiadas para centralizar toda la actividad didáctica y facilitar el hecho de que los participantes se concentren exclusivamente en el uso de la moto (que no es poco). Que finalmente la mayor parte del tiempo de ocio se concentrara en el restaurante y su fantástica chimenea es otra cuestión…

Al inscribirme en el curso decidí tomármelo en serio, así que deliberadamente dejé en Madrid mi cámara de fotos y me predispuse para ser una esponja y aprender todo lo posible. Si hubiera estado pendiente de sacar fotografías, no hubiera podido concentrarme en todas las explicaciones que recibí y las nuevas sensaciones que la moto me transmitía. Por suerte la organización del curso había previsto esta circunstancia y puso a nuestra disposición un fotógrafo que, además de sacar magníficas instantáneas de todos nosotros, se mostró diligente a la hora de echarte una mano, darte un consejo o mantener una conversación agradable sobre su viaje a Marruecos. Todo un profesional. La fotografía que ilustra esta entrada, y la del resto que aparecen, son suyas. Muchas gracias por ellas, Álvaro.

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Aquí tenéis una muestra del “arte fotográfico” de Álvaro y, cómo no, del pilotaje de Ginés

Lo que sí me llevé fue la cámara de video Midland XTC400 para seguir haciendo mis pinitos en este mundo de los vídeos de rutas. Aquí tenéis un pequeño resumen de lo que para mí fue este fin de semana. Espero que os guste.

Dentro del equipo de instructores de Enduropark destacan Roc Lloret y Víctor Tatay, cualificados y acreditados como “Instructores BMW Motorrad”, lo que añade un punto de calidad y garantía de calidad a todo el proceso de aprendizaje y establece la principal diferencia con el resto de cursos de pilotaje off-road que hay en nuestro país.

Roc y Víctor se mostraron como dos verdaderos profesionales, siempre dispuestos y atentos a las necesidades de los alumnos. Sus conocimientos están fuera de toda duda y, lo que es más importante, saben transmitirlos. La tarea de gestionar a un grupo de 17 motos con unas condiciones meteorológicas adversas es todo un desafío, y qué duda cabe de que lo hicieron de un modo más que digno.

Para manejar a un grupo de moteros tan amplio y diverso (contábamos con representantes de Portugal, Francia y China) tuvimos el honor de contar con el apoyo inestimable de Oso, instructor de Enduropark, y de Judith Obaya, la protagonista de la aventura “20 mares”. Todos ellos formaron un grupo con el que daba gusto compartir tanto un consejo sobre cómo sacar el agua de los cilindros a una buena cerveza en la cena.

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Esto es echarte una mano y lo demás son tonterías

Lo del tiempo fue uno de los pocos puntos negativos del fin de semana. El primer día estuvo lloviendo buena parte de la mañana y el terreno se quedó impracticable. Ello nos obligó a realizar una clase teórica más profunda y reducir los ejercicios básicos a lo imprescindible (preparar la moto, levantarla del suelo, posición, equilibrio y postura en marcha, etc…).

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¡Mira, Ginés, con un dedo!

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Primera prueba: esquivar la lluvia…

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“Oso” nos enseña a Ginés, Nacho y a mí, cómo se regula el pedal de freno para adaptarlo a la conducción por campo

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Sí, lo sé, parece que me han metido un palo por el cu…, pero es que estaban explicando la posición sobre la moto y yo era el maniquí

Una pequeña salida por pistas fáciles y una barbacoa en medio del campo mejoraron el ánimo del personal, y cuando las nubes se dispersaron y la lluvia cesó, la mayoría de los asistentes pudimos respirar de alivio. Está claro que el tiempo siempre es un factor aleatorio y por supuesto que no es imputable a los organizadores del curso. Su manera de gestionar un evento tan adverso estuvo a la altura: hicieron de la necesidad virtud, y consiguieron que un campo mojado y parcialmente embarrado se erigiera en el mejor campo de prácticas posible. Si fuimos capaces de pilotar la moto sobre un terreno tan traicionero, ¡qué no podremos hacer cuando salgamos al campo en un apacible y soleado día de primavera!

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Hasta aparcar en el campo puede ser complicado

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Todos temíamos que “Oso” hiciera honor a su nombre cuando empezamos con la barbacoa…

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Ginés aprovecha para lavar la moto y Judith no pierde detalle

La tarde del sábado, después de la barbacoa, fue aprovechada en las instalaciones de Enduropark hasta casi anochecer. ¡Y bien que la aprovechamos! Equilibrio sobre la moto, mirada, giros cerrados, frenadas de emergencia, subidas, bajadas… y la mañana del domingo tampoco fue escueta en materia de aprendizaje: rescates de la moto, vadeos y arena.

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Giros cerrados…

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¡Muy cerrados! (Mira que a Roc le gusta complicar esto…)

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Rescates en subidas

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¿Y quién me rescata en las bajaaaaaadas?

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Vadeos…

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Y arena. Mucha arena. Judith espera impaciente para grabar mi caída… juro que le di oportunidad de hacer varias tomas mientras me rebozaba como una croqueta

Lo más importante del curso es la forma en la que te enseñan a realizar los ejercicios más básicos al principio, poco a poco, de manera escalonada e independiente, para al final conseguir mezclar todo en pequeñas salidas por el circuito donde se aplicaba todo lo aprendido de un modo integral, que es como realmente se debe aprender a pilotar la moto. Es la primera entrada en la que uso la palabra “pilotar”, porque tras la experiencia del fin de semana, ya he aprendido la diferencia entre montar en moto y pilotar una moto: cuando montas, tú vas donde la moto quiere que vayas, pero cuando pilotas eres tú quien le dice a la moto a dónde quieres ir. Una diferencia pequeña, sutil, pero de extremada importancia en lo que a nuestra seguridad se refiere.

3. Conclusión

Personalmente, el curso nivel 1 respondió a mis expectativas: las instalaciones son excelentes, los instructores cualificados y atentos, y la experiencia netamente positiva. Reconozco que aprendí mucho, aunque la climatología fue adversa y dificultó algunos ejercicios (o nos obligó a ser mucho más precisos, según se mire), y mi cuerpo no estaba totalmente preparado para un curso tan exhaustivo e intenso. Llegué con una lesión en la mano izquierda, y cuando acabé el curso apenas podía girar la muñeca derecha. Fue un error por mi parte llevar guantes de invierno, que son grandes y duros, porque los movimientos precisos de embrague y freno fueron muy difíciles de realizar, lo que conllevó que la mayoría de las veces la moto se me calara y acabara en el suelo. Eso sí, el ejercicio de levantar la moto del suelo, acabé dominándolo a la perfección…

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¿Que tire a Bravía al suelo? Sí, claro…

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Esto me pasa por hablar. No sé cuántas veces levanté mi moto…

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¡Ni cuántas veces la levantaron el resto!

El domingo, a eso de las dos de la tarde, cuando el curso estaba terminado (y la mayoría de nosotros también), me di cuenta de todo lo que había aprendido. La forma de ver la moto y la conducción es totalmente diferente. Ello no significa que en un fin de semana se pueda hacer un piloto, pero es un buen paso para comenzar en este arduo camino que es el aprendizaje de cualquier técnica o arte. Algunos ejercicios me salieron bien. Otros no tanto. Y eso es bueno, porque significa que queda mucho por mejorar y perfeccionar. Creo que antes de atreverme con el nivel 2 no estaría de más repetir el nivel 1.

Al hilo de este pensamiento voy a aprovechar que Roc, dentro de la confianza que tenemos y de su predisposición a mejorar aquellos aspectos que sean susceptible de mejora, nos instó a comunicar en la “encuesta de satisfacción” las críticas constructiva que tan necesarias son para quien se interesa por la calidad del servicio que presta, para hacer una sugerencia: ¿Qué tal un precio especial para los que habiendo realizado el nivel 1 estén interesados en repetirlo?

Sería una manera de premiar la fidelidad de los asistentes, de facilitar el reciclaje y fomentar la participación en el uso de las instalaciones. Los que repiten el curso, en todo caso, podrían saltarse la clase teórica y centrarse más en la práctica de los ejercicios más complejos. No sé si esta idea es complicada (por eso de juntar a gente de nivel 1 y a algunos participantes de nivel “1,5”), pero quizás es algo a tener en cuenta. Ahí queda eso.

Por lo demás, animo a todos los propietarios de motocicletas trail, sean de la cilindrada y de la marca que sean, que se pasen por Enduropark y le den una oportunidad a estos especialistas de los viajes de aventura tan comprometidos con la seguridad y el dominio de nuestras queridas monturas de dos ruedas. No saldrán decepcionados.

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Ésta es la actitud: cada caída es un nuevo aprendizaje

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Sólo basta ver mi cara para apreciar que “buen rollo” no faltó

Enlaces de interés

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Judith Obaya 20 mares

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4 Comments

  1. Pingback: Curso Enduropark nivel 1

    • Muchas gracias, David. Creo que merece la pena plantearse el acudir al curso si tienes una moto trail y pretendes salir un poco al campo. La experiencia controlada es la mejor forma de avanzar.

  2. Pingback: Anónimo

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