Alicia Sornosa: un ejemplo para tod@s

Justo dos semanas antes de iniciar uno de los viajes en moto que con más ilusión estoy preparando, tengo la suerte de acudir a una conferencia de la periodista y aventurera Alicia Sornosa (no me gusta mucho el adjetivo “aventurero”, pero conozco a tanta gente que lo luce injustamente, que no me tiembla el teclado si tengo que adjudicárselo a alguien como Alicia, en cuyo caso es más epíteto que adjetivo). ¿Cómo afecta esta conferencia al viaje? Pues bien, muy bien. A éste y a los que están por venir.

Me encuentro actualmente ideando un viaje a Mallorca en moto: 11 días de viaje con la pareja, ferry, recorrer toda la isla, y la ambiciosa idea de volver con material para escribir un pequeño libro de rutas. Fascinante, sí, pero todo un reto para una persona que, como yo, acopia más ilusiones que experiencia. Los mapas, guías, blogs, programas de rutas y gps, guías gastronómicas, todo ello se agolpa en mi pequeño estudio para ser como el patio de la cárcel, un lugar donde respirar entre las cuatro paredes en el que la sociedad y el trabajo nos tienen encerrados. Pero hay que salir de vez en cuando, amigos, y no sólo con la imaginación. Hay que saltar el muro y escapar de la cárcel, aunque sea un fin de semana, perderse por lugares olvidados, lejos de lo que marca el “turismo oficial”, y sentirnos realmente libres por un tiempo.

2013-07-20 08.32.00

Obviamente no todo el mundo tiene la capacidad para ser la primera española en dar la vuelta al mundo en moto. Hacen falta muchas cosas, pensaréis algunos, dinero, sponsors (feo barbarismo al que la RAE ha puesto fecha de defunción, para alegría de nuestros “patrocinadores” y, sobre todo, para los ya románticos y olvidados “mecenas”), ayuda mediática y empresarial. Sí, es verdad, todo eso es necesario si queremos que el viaje sea más fructífero que el de los kamikazes, y con todo ello contó Alicia Sornosa para su aventura. Pero cualquiera de estas cosas llega después de la primera y más importante: la determinación inicial. El plantearte, en serio, “que voy a hacerlo”.

La conferencia se extendió sobre éstas y otras cuestiones, todas interesantes, así como un turno de preguntas muy especial, alternando las interesantes (“¿Si nosotros tenemos estrés post-vacacional, tú que tienes?”), las infantiles (“¿Dónde ibas al baño?”) y las chorradas, que me encargué de monopolizar (“¿Cuántas veces pensaste en darte la vuelta? ¿En qué país se conduce peor?” Y esas cosas…).

Hablar de conferencia suena fuerte, pues aunque el formato así lo aparentaba (gente sentada, exposición en pie, micrófono en mano, proyector con diapositivas que fallaban de vez en cuando, vamos, lo que conocemos como conferencia), Alicia Sornosa se encargó de transformar el espacio en algo más recogido, íntimo, familiar. Podíamos ser cincuenta los que estábamos sentados escuchando, pero lo hacíamos como uno solo, parpadeando al unísono, sonriendo a la vez…

Uno espera que alguien que ha dado la vuelta al mundo tenga carácter. Si encima lleva un tiempo dando charlas sobre su experiencia, entrevistas en radio y televisión (donde prepara un programa en TVE que tiene una pinta estupenda) y apareciendo en revistas especializadas de todo el mundo, podemos imaginar que además de carácter, se lo tenga algo creído. Es triste, pero cierto: asociamos la fama con la prepotencia. Mal acostumbrados nos tienen muchos políticos, empresarios rimbombantes y futbolistas que tienen más ceros a la derecha en su cuenta corriente que palabras en su vocabulario.

Nada de esto ocurrió con Alicia. Su carácter, que lo tenía, era amable y cercano, como si la conociéramos de toda la vida. Humilde en todo momento, Sornosa se empeñó más en mostrarnos sus defectos (miedo, incertidumbre, ignorancia, exceso de confianza) que sus virtudes, que no son pocas. Nos transmitió su fatiga, su sacrificio, las ganas de tirar la toalla, sus lágrimas, su frustración. Pero con igual maestría nos hacía partícipes de sus alegrías, de encontrarse con algún conocido, de descubrir parajes increíbles, desde Alaska a Kenia, de sentirse viva como nunca antes, de tener más interés en una chica sudanesa que californiana…

Y todo esto a lomos de la otra protagonista del viaje: “Descubierta”.

IMG-20130719-WA0034

Sí, parece una nave espacial. Imaginad esto aterrizando en Nairobi…

Los consejos que recibimos no podían ser más obvios, pero no por ello hay que desdeñarlos: esta moto es grande, por supuesto, y pesada. Pero si te caes, te levantas. Así de claro. Así de duro.

Así que no nos queda otra, a los que nos dedicamos a empresas menos extensas, a los “aventureros de fin de semana”, que salir fuera, descubrir (no el exterior, sino el interior de nosotros mismos que tan desconocido nos es a veces), improvisar, vivir.

Conocer de primera mano a personas tan valientes y entregadas, a poco que tengas algo de sensibilidad y estés receptivo, no deja indiferente a nadie. A mí, en concreto, no lo ha hecho, y por eso os dejo para seguir preparando mi pequeña aventura mallorquina.

Al despedirnos, Alicia posó sonriente para que cualquiera pudiera echarse una foto. Parece una tontería, pero es un detalle que no todas las celebrities tienen. Quizás porque ella no lo es.

IMG-20130719-WA0031

Parece pequeña, ¿verdad? Pues no lo es. Os lo aseguro.

Mientras disparaban la foto no pude evitarse susurrarle “¡qué huevos tienes, tía!”. Ella sonrió (siempre lo hace), y me dio las gracias por haber venido.

“No, gracias a ti, Alicia, porque si tú no vienes, nosotros tampoco”.

¡ÁNIMO CON LAS SIGUIENTES RUTAS Y AVENTURAS!

 

Share

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *